martes, 7 de abril de 2009

La Rosa de Dos Aromas (Teatro)


Obra teatral presentada en el Teatro 1887 escrita por Emilio Carballido, dirigida por Mariano Gonzales, con las interpretaciones de María Chaves y Alejandra Portillo.

La obra nos muestra la historia de dos mujeres que se enteran que el hombre con el que conviven es el mismo de ambas y que las ha engañado durante varios años manteniendo una doble relación y procreando hijos con ambas. De ahí en adelante vemos como las mujeres comienzan a relacionarse para tratar de obtener el dinero necesario para pagar la fianza para sacar de la cárcel a su hombre.

El libreto de la obra tiene puntos muy altos llenos de humor, situaciones cómicas, drama y momentos tristes, en sí el libreto es bastante interesante, pero por desgracia pierde fuerza y ritmo en las partes dramáticas, más que todo por un asunto de dirección, dado que se llega a volver muy monótono y cae en lo que se llama “narratofagia” (se habla más de lo que se actúa), esto sucede en un par de escenas que además son largas, por lo tanto la obra pierde totalmente el buen ritmo que traía hasta entonces, esto sucede en las escenas más dramáticas de la obra, que la escena sea dramática no quiere decir que sea larga y monótona y que carezca de acción, una verdadera lástima, dado que la interpretación de la actriz en estas escenas son muy buenas.

A nivel de actuación vemos dos interpretaciones impecables de principio a fin, dos personajes claramente identificables, con formas de ver la vida y comportarse totalmente disímiles, una clara diferencia entre un personaje que es totalmente erótico, que goza de la vida y hace lo que quiere y lo que le gusta, mientras vemos al otro personaje que es tanático, desde su forma de vestir con colores oscuros, su forma de comportarse siempre muy “recatada” y que tiene una profesión que en realidad no le gusta y que se refugia en el licor para desahogar sus penas.

El ritmo cómico de la obra se lo impone la actriz María Chaves con una interpretación impecable, llena de comicidad y detalles dentro de su personaje que enriquecen aún más su interpretación y la forma en que el público se llega a sentir atrapado por su personaje, la parte dramática la aporta Alejandra Portillo, también de forma acertada con pequeños elementos que reflejan un personaje que no está a gusto consigo misma.

La escenografía está dividida claramente en 4 sectores que te dan 4 escenarios distintos en los cuales suceden los hechos, lo más rescatable de esto es que no es necesaria la utilización de muchos elementos para poder transmitirle al público que los personajes se encuentran en lugares distintos, es una escenografía bastante limpia en la cual no se malgasta recursos de forma innecesaria.

La obra en sí es buena, pero desgraciadamente tiene unos altibajos demasiado marcados que en vez de controlar el ritmo que la obra trae lo que hace es perderlo por completo, y se siente pesada y hasta aburrida en esos momentos tan críticos para la obra, por ese motivo es que la califico con 3 botellas de ron de 5 posibles.