lunes, 8 de junio de 2009

Mal Dormir (Teatro)


Obra teatral breve del dramaturgo español José Sanchís Sinisterra, sobre el abuso de un padrastro hacia sus hijastras, en esta obra participan las actrices María Fernanda Campos como Agata y Rebeca Alemán como Berta y dirigida por Aylin Morera.

Dichosamente esta pieza teatral dura menos de una hora, y digo dichosamente porque a pesar de su poca duración se hace eterna, pesada y aburrida dada su pobre estructura y pésima narración, y a eso hay que agregarle una muy mala dirección tanto de puesta en escena como a nivel actoral, definitivamente un desperdicio total de recursos, mejor nunca la hubiera montado.

La obra carece de ritmo, no tiene ese sentido mágico del teatro que te envuelve en los acontecimientos, y si a eso le aunamos que las actuaciones son bastante flojas y una dirección que se nota de principiante pero al mejor estilo de “echando a perder se aprende” vemos en el escenario un montaje sin alma y sin poder comunicar nada.

El tema se presta para hacer maravillas tanto a nivel de libreto como en interpretación, pero si vemos que desde un principio la obra carece de calidad, no se podría esperar una puesta en escena magnifica, y menos cuando la directora del montaje reconoce que es una aprendiz de directora, porque se le notó, por lo tanto todo se confabuló para montar un mamarracho que aturde por su monotonía al grado que los bostezos se dejan escuchar entre el público.

Esta obra teatral, si es que se le puede llamar así, deja de manifiesto que el dramaturgo no tenía idea de lo que estaba haciendo, al igual que el grupo teatral que se le ocurrió la pésima idea de montarla.

En muchas obras teatrales los directores le solicitan a sus actores que introduzcan unas pausas sicológicas dentro de las interpretaciones de sus personajes en ciertos diálogos, con el fin de remarcar ciertas situaciones que traumaron, alteraron, o modificaron de alguna forma el comportamiento o el diario vivir del personaje, lamentablemente en esta obra dichas pausas son lanzadas como artillería sin valorar cuando en realidad son necesarias, además de ser tan largas que más bien dan la apariencia de blanconazos (cuando el actor o actriz se le olvida su parlamento), esto hace que la obra se encuentre en un abismo tedioso y en el más oscuro del aburrimiento. Si eliminamos todas esas pausas innecesarias lograríamos hacer una obra más dinámica y reducir su duración a una media hora.

El juego de luces se vio a ratos interesante pero con un montaje tan malo no hay quien se salve, al igual que la escenografía, bastante tosca.

Después de ver semejante atrocidad en las tablas uno queda totalmente desilusionado, embaucado, engañado y hasta ultrajado del buen gusto, por lo tanto le otorgo como calificación 1 destapa caños, y la califico con tal elemento para que tengan una herramienta con la cual destapar las cañerías del teatro en el que se presentaron.