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jueves, 15 de abril de 2021


 Próximamente, estaremos estrenando contenido para nuestro primer programa.

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sábado, 28 de junio de 2008

Entre Nos (Teatro)

Crítica de teatro:
Entre Nos
Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com

Daguerrotipo de dos mujeres, muy distintas entre sí, que se encuentran en la banca de un parque cercano a una estación del tren, cuyo sonido solo nos es dado una vez (¿por qué no más veces para enriquecer la atmósfera?)

Ese es un detalle de dirección, y lo cierto es que Andrés Montero se encuentra más comedido de la cuenta con su empleo de los signos teatrales, sobre todo en el manejo del espacio y del ritmo, amén de que acepta un diseño de luces bastante parco de Silvia Campos.

En todo caso, es tan bueno y emotivo el texto, es tan sensible su humor que es capaz de sostenerse de manera seductora ante la falta de vivacidad de la puesta en escena de Andrés Montero.
Eso sí, el texto en manos de las actrices Eugenia Fuscaldo y Rosaura Barquero se levanta sobre su propia mirada y sobre su planteamiento para inpregnarse de hechizos y, de esa manera –fascinante–, llegar a nosotros como espectadores.

El regreso de Eugenio Fuscaldo al teatro nos la muestra, prácticamente, en estado de gracia, así de extraordinaria. Ella se ve dueña de los matices histriónicos y está inolvidable en determinadas secuencias: sus parlamentos sobre las telenovelas, las pastillas para los nervios, el matrimonio, la plenitud sexual en la mujer y su extraordinaria recitación del poema La vaca muerta , ¡genial aquí, de principio a fin!

Rosaura Barquero hace muy bien lo suyo como Laura, mujer atropellada por la modernidad y por la liberación femenina; ella es la otra cara de la moneda del personaje de la señora Fuscaldo (Leonor, mujer atropellada por la vida hogareña). Se redimen juntas.

Teatro con donaire, gustoso, juicioso y sensible, Entre nos es obra que les recomendamos con absoluta convicción. Asistan y verán.

miércoles, 18 de junio de 2008

Quid Pro Quo "Pliegues al Cubo" (Teatro)

Crítica de teatro:
Quid Pro Quo. Pliegues al Cubo
Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com

De Fernando Vinocour, nos gusten o no sus trabajos escénicos, siempre debemos escudriñar en su capacidad para recrear e imaginar desde un escenario. Esta vez vemos a un Vinocour que madura aceleradamente, enamorado de las dificultades y dispuesto a hacer arte con lo que le llega a su manos.

Vinocour –como libretista– se sirvió de textos distintos: Woody Allen, Frank Zappa, Julio Cortázar, Groucho Marx y Leo Masliah. Se identifica más fácilmente al último mencionado de ellos. El uruguayo Leo Masliah es un humorista fenomenal, además de músico y escritor. Sus canciones se sienten en esta puesta. Masliah generalmente exhibe un estilo humorístico donde lo absurdo es la piedra fundamental como elemento lúdico.

Vinocour no escatima creatividad escénica, con excelente apropiación del vestuario y de la utilería. Luces y música no solo subrayan, puntúan o distinguen algún aspecto interpretativo, sino que son “textos” dentro del conjunto de significaciones planteadas en escena.

Actores y actrices con camiseta pegada al pecho. Ellos se apropian del público. Hay un magnífico e inventivo manejo del espacio y del ritmo. El quid pro quo es un recurso de la comedia de enredo. Consiste en tomar a alguien o algo por otra persona o cosa para generar confusión e hilaridad. Pareciera que esta acepción tiene poco que ver con el tipo de espectáculo visto y eso de “los pliegues al cubo” no pasa de ser una jitanjáfora (enunciado carente de sentido). Lo mejor está en el escenario.

martes, 17 de junio de 2008

Hamlet García (Teatro)

Crítica de teatro:
Hamlet García.
Lo real y lo onírico
Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com

Los textos del español Miguel Morillo, al leerlos, vemos que la ironía es destemplada, lo absurdo es sulfuroso, el humor nunca viene de una situación chistosa y la crítica deviene al despiste. Son textos válidos para la lectura escudriñadora e, igual, para sentirlos desde un escenario.

Esto último lo hace el grupo teatral Arketipo con la obra Hamlet García , donde Morillo expresa angustias, soledades, frustraciones, alegrías pasajeras, ejercicios oníricos y más. Lo que vimos nos ha dejado sumamente satisfechos, con una dirección muy creativa de parte de Andrés Montero. Hay un gran trabajo del movimiento, mientras los textos saltan con aquel actor o aquella actriz e, incluso, de forma coral.

Vestuario, escenografía, luces y música original tienen cuerpo por sí solos e, igual, están en función de los signos teatrales que saltan como rayos o se adormecen como sangrías. Con las actuaciones, predomina el carácter de conjunto en movimiento y con sentido del ritmo.

Jahel Palmero es fuerza y tensión. Es actriz muy buena, no hay duda. Rodrigo Alvarado y Carlos del mismo apellido enuncian sus textos con sumo cuidado sin evidenciarlo, mérito, y se apoderan de cada rincón escénico. El día que asistimos, Moy Arburola pasó pronto el intento de hablar más fuerte de lo conveniente: ¿miedo de que no la oyéramos por el ruido de la lluvia?

El resultado es una puesta en escena que apuesta a ser original, iconoclasta, colectiva e individual, coral y unipersonal, que quiere ser buen teatro, y lo logra.

domingo, 15 de junio de 2008

Exorcismale (Teatro)


Que grato es poder observar una obra teatral en la cual sin derrochar dinero en escenografías innecesarias se logre hacer una verdadera obra de arte basada primordialmente en un buen libreto y en muy buenas actuaciones.

La Compañía Nacional de Teatro muchas veces comete el pecado de malgastar millones en escenografía y vestuario, cuando en una obra como esta con una vestimenta neutral por parte de los dos protagonistas y tan solo el juego de luces, una tela blanca guindando del techo en medio del escenario y un chelista en vivo nos transportan a una gran cantidad de lugares, situaciones, personajes y estados de ánimo.

El trabajo actoral de Rubén Pagura y Carolina Fonseca es de gran calidad, dando una demostración de trabajo corporal exquisito.

Como lo dice en el programa de mano de dicha obra, se basaron en los principios del “Teatro Pobre” de Grotowsky, y del “Espacio Vacío” de Peter Brook, en los cuales se hace énfasis en las capacidades de los actores, con las cuales se tiene que hacer la transformación de un objeto en un sinfín de posibilidades, así vemos como la tela blanca, la transforman en una cruz, en un traje de monja, en un trono con todo y cetro, en la vestimenta de un Rey y su Reina, en una cuerda, en una camisa de fuerza, en un capullo, entre muchas otras cosas.

La obra es una historia de amor ubicada en la época de la inquisición durante la colonia, y todo transcurre luego de que la hija del gobernador es acusada de estar poseída por el demonio y mandan a un cura a practicarle el ritual del Exorcismale (antiguo ritual de exorcismo romano), según se va desarrollando la obra vamos viendo diferentes personajes y situaciones que nos llevan más a contexto sobre la situación y la relación de los personajes.

En la obra a pesar de ser ubicada en la época de la inquisición durante la colonia toca aspectos de la realidad actual de forma creativa que terminan siendo verdaderas sorpresas.

Como dije anteriormente el trabajo corporal para esta puesta en escena por parte de Pagura y Fonseca es de gran intensidad, se exigen al máximo, dejando en el escenario todo su talento y sudor.

La ambientación lograda por el juego de luces y del chelista en vivo Leonardo Chacón logra meter al público totalmente en la obra, se pueden sentir los momentos de tención gracias a una sincronía de tiempos llevados casi a la perfección.

El único punto flojo de la obra son las transiciones que hacen en ciertas partes de la obra, en las cuales se recurren a la narración en vez de la actuación, con lo cual se llega a perder esa magia que se traía con muy buen ritmo durante la obra.

Esta es una obra que merece ser vista por la mayor cantidad de personas posible, lastimosamente su tiempo en las tablas será muy corto, solo 3 fines de semana.

La calificación que le otorgo a esta obra es de 4 y media botellitas de agua bendita, es una obra muy bien lograda y digna de ser vista por todos.

Esta obra es presentada en el Teatro 1887 en el CENAC, antigua FANAL, del 12 al 29 de Junio, de jueves a domingo a las 8pm.